Blog "En Movimiento" Mayo 2015

 


Jorge y Erik Escobar G. | Mayo 2015. | Editorial. | Por: Jorge Escobar G.

 

La ciudad de unos cuantos.


Una ciudad pertenece a todos, pero sólo unos cuantos tienen acceso a sus calles. Basta con mirar de lejos para cerciorarse que las autoridades y los funcionarios públicos no tienen idea de lo que estan construyendo, en primer lugar, los materiales de ínfima calidad, es increible ver y sentir baches a lo largo de las aceras, esto, por ejemplo, es un peligro para laqs personas con distrofia muscular que aún caminan, ya que se está propenso a una caida o mínimo una torcedura de tobillo, para las personas en silla de ruedas es un grave problema, pues ésta se atora y peor aún, irse de lado para caer en forma aparatosa y por ende causar una grave lesión a su ocupante.

Otra forma de trampa callejera son las rampas para sillas de ruedas, es increible ver como hasta a los peatones normales sufren si suben o bajan por ellas, una rampa para silla de ruedas debe tener entre 8 y 12 grados de inclinación y de preferencia que tenga pasamanos a los lados, ya basta de pensar en los automovilistas unicamente, los peatones normales y/o en sillas de ruedas, con bastón u otro implemento para ayudarse a caminar, también ocupamos un lugar en el espacio.

Los edificios públicos y privados deben tener accesos y espacios adecuados para personas con diversidad física funcional. De forma personal he encontrado rampas que dan directamente al acceso del edificio, ¡pero oh sorpresa!, la puerta de entrada se abre hacia afuera ocasionando que sea imposible entrar.

Es importante posicionar en la mente de la sociedad de que existen personas fisicamente impedidas, las ciudades no pueden seguir perteneciendo sólo para algunos, para esto, todos debemos poner de nuestra parte para crear una conciencia y accesibilidad permanente.

 

Cueva de vida